Ya tenemos Ganador del viaje a Escocia

El Ganador de un fin de semana para dos personas en Edimburgo, con todos los gastos pagados, para, además de disfrutar de esa maravillosa ciudad, poder visitar el centro avanzado de demostraciones que Sun Microsystems ha desplegado allí; es Alejandro Casas de Xunta de Galicia, A Coruña.

¡ MUCHAS FELICIDADES !

ANÉCDOTA GANADORA:

" La pesadilla comenzó cuando decidimos trasladar el CPD en un helado fin de semana de enero de 2006. Después de que todas las cabezas pensantes analizaran hasta la más inapreciable posibilidad de fallo, se procedió a desmontar y trasladar para después volver a montar, como un migración de libro. Dicho y hecho, nos remangamos las camisas y nos quitamos las chaquetas (por ese orden) y en menos de cuarenta y ocho horas todo se quedó más que listo para volver a ponerlo todo en funcionamiento. Pero no todo cuento de hadas, o chiste de Lepe, tiene un final feliz, y cuando el reloj marcaba a los curritos de traje azul que ya había llegado su hora (de salida, se entiende), de repente, como ojo avizor, ahí estaba, henchida de orgullo, y ante el estupor de algunos y los exabruptos de muchos, una lucecita roja riéndose de todos y retando a unos pocos sobre la flamante X4100 recién comprada. Visto y no visto, servicio técnico llegó y reparó, todo parecía que volvía a la normalidad más que nada porque la dichosa lucecita se fue como se van estas cosas, así, sin más, sin saber muy bien por qué y sin avisar. Sin embargo, no todo estaba perdido, debió de pensar la lucecita, sobre todo cuando de repente como quien no quiere la cosa allí esta otra vez una semana después, brillando inmóvil y más grandiosa todavía esbozando lo que parecía una sonrisa metálica de malévola satisfacción. Pero esta vez parece que las máquinas habían declarado la guerra totalmente a los allí presentes porque también la V1280 decidió tomarse el día libre y se apagó, se despidió, consideró que ese día no le apetecía, le dolía la cabeza o simplemente se tomó un día de asuntos propios. Bueno, otra más, pensamos, y tras mandar el típico explore y unas cuantas pruebas de las nuestras, se "diagnostico" un fallo de memoria que se solucionaría con otra pieza que mandarían al día siguiente, o eso creíamos, porque el día siguiente el técnico llegó y la pieza seguía sin venir ante los nervios y la poca salud de los presentes. Varias llamadas y cigarrillos después, nos enteramos de que la pieza estaba en otra sede, por lo que volvimos exactamente al punto de inicio para organizar de nuevo el vía crucis de papeleo para traerla de nuevo al punto de no retorno. Como un muelle salimos y volvimos y otra vez nos pusimos a montar la máquina sin muchas esperanzas de éxito y claro, como no podía ser de otra forma la Ley de Murphy nos mostró que la pieza que tanto nos había costado traer no valía, y &. vuelta a empezar. Mientras eso pasaba, la dichosa lucecita de la X4100, seguía brillando, sin muchas ganas de apagarse. Varios días después de llevar la calma a los jefes, y cuando todo el mundo creía que las dos averías habían sido fruto de la más rara coincidencia de repente,... bumm, otra caída. Esta vez, a la V880 le dio por tomarse el día libre, y empezamos a pensar que nos había mirado un tuerto que llevaba un gato negro mientras hacía un conjuro debajo de una escalera después de haber roto un espejo. Explore tras explore descubrimos que el fallo era de la CPU por lo que a las cuarenta y ocho horas otra CPU nueva y listo, como nuevos. Dos años sin ningún problema se habían esfumado así de repente, como si las máquinas protestasen por haberlas cambiado de un lugar oscuro y hacinado a una luminosa y espaciosa nueva sala. Unas semanas más tarde creímos que ya nada podía pasarnos, a pesar de que la dichosa lucecita de la X4100 seguía encendida y en ingeniería buscaban el origen sin llegar a una conclusión satisfactoria. Sin embargo, para que no nos olvidásemos de que después de Guatemala viene Guatepeor, las comunicaciones se declararon en huelga y se quedaron mudas dejando un panorama desolador: teníamos dieciocho horas para arreglarlo todo, o seiscientas personas paradas y cuatro mil clientes sin servicio; esto unido a nuestra trayectoria pasada podría convertirse en el detonante para una palmadita en la espalda o una despedida a la francesa. A las tres de la mañana después de doce horas dándonos cabezazos contra la pared, conseguimos que las comunicaciones hablaran algo, aunque comenzamos a pensar que nos estaban boicoteando ya que, quince días después, y con puntualidad británica, a la cabina de discos le dio por dejar de prestarnos sus encomiables servicios. Era imposible que fallara algo más, se lamentaba mi querido amigo Javier de la Vega, que desesperado veía que cuanto más se arreglaban las cosas, todo se ponía peor. Después de remover Roma con Santiago, vino un experto en lo que a priori iba a ser una intervención rutinaria de tres horas de nada, si temer, el pobre incauto, lo que se le avecinaba. Estaba el buen hombre metido en faena, cuando de repente los dos SAIS fallaron, justo cuando no debian. Toda la configuración borrada y el backup como no podía ser de otra forma, estaba corrupto. A esto le siguió en lo que ya era nuestra rutina de trabajo, doce horas de curro intensivo extra. Entre llantos y risas nerviosas, tuvimos que recuperar la configuración a mano y con el corte del SAI se cayó todo el CPD, así que una vez que se recuperó la cabina, comenzamos a iniciar todo lo que las meigas deshacían cuando nos dábamos la vuelta. El llegar a casa a altas horas de la madrugada se convertía en una disculpa cada vez más difícil de mantener. Ya no sabíamos que hacer, por lo que empezamos a barajar dos opciones no del todo descabelladas sobre la situación: o éramos una panda de inútiles consumados y nos convendría ir presentándonos a los castings de Operación Triunfo, o en lugar de tanto técnico y cabeza pensante sería mejor llamar a un brujo, ya que las máquinas que parecían malditas. Después de investigar en los alrededores, descubrimos que afortunadamente el edificio no estaba construido sobre un campo santo, circunstancia que algo nos alivió, puesto que el antiguo cementerio de la leprosería http://emprego.xunta.es/fotos/leproseria.jpg estaba solamente a doscientos metros de las instalaciones;http://emprego.xunta.es/fotos/conselleria.jpg pero como nos negamos a que tanto dinero invertido en postgrados evidenciaran que éramos unos inútiles redomados, decidimos colgar en el CPD una ristra de ajos http://emprego.xunta.es/fotos/ajos.jpg, por si las meigas. A partir de eso toda nuestra suerte cambió, las máquinas dejaron de fallar. La x4100, se después de 5 visitas de técnicos, 3 ventiladores, una fan board y un service procesor, emprendió un viaje a un laboratorio de ingeniería, donde seguramente terminó sus días olvidada en una estantería. Mientras contemplábamos para como otra X4100 iniciaba una nueva vida, sin problemas. Parece que el remedio funcionó ya que desde ese día hasta hoy, tres años más tarde, solo hemos tenido una avería, la de una V1280 que seguramente quería avisarnos de que no habíamos cambiado los ajos a tiempo. As meigas habelas hailas. "

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